miércoles, 4 de junio de 2008

MONTEFIORE

Nuestras asambleas de los dias domingos se llavan a cabo en el salon destinado para esa actividad del centro Catolico Carismatico, ubicado en la zona este de la calle 166, del Bronx, Nueva York. Dicho lugar ha tenido que ser acondicionado, en mas de una ocasion, debido al incremento de las personas que se acercan alli todas las semanas para ser testigos de la presencia de un Dios vivo y lleno d epoder.

Un dia domingo, ante la necesidad de contar con mayor espacio para asi ubicar mas personas en otro nivel, solicitamos al Obispo Josu Iriondo -quien reside en el sitio donde se encuentra nuestra comunidad- ampliar el lugar; con su anuencia, al lunes siguiente muy temprano comenzamos a trabajar para concluir todo antes de la reunion del siguiente domingo.

Ese mismo dia lunes, por la noche, en un hospital llamado Montefiore, habia una ninya en terapia intensiva cuyo estado de salud empeoraba minuto a minuto. Ante una nueva crisis provocada por la leucemia, los medicos estimaron que solo viviria unas pocas horas mas y asi se lo manifestaron a su madre. Por esa razon, le dijeron, seria conveniente que fuera avisando a los demas seres queridos para que la mueete no los tomara de sorpresa.

La senora escucho atentamente. Sin embargo, en vez de llamar por telefono a algun familiar, se postro de rodillas en un rincon del piso de terapia intensiva del hospital y empezo a orar al Senor, a quien presento la situacion. Ella cuenta que, en ese instante, oyo una voz que le dijo: "Levantate de ahi, ve hacia el Centro Carismatico y busca a los Misioneros de Jesus". Alrededor de 35 minutos es lo que tardo en llegar del hospital al lugar indicado por Dios. Ella, sin comunicarse con nadie tomo un taxi al Centro Carismatico.

Cuando llego alli, alrededor de las diez de la noche, las oficinas se encontraban cerradas. El horario de atencion es de nueve de la manana a cinco de la tarde. Por ello encontro el lugar a oscuras, pero no se dio por vencida. Toco el timbre insistentemente. El obispo, que habia llegado de una reunion y estaba haciendo sus orciones para acostarse oyo que alguien llamaba a la puerta. Bajo a ver que ocurria y le pregunto a la senora en que podia ayudarla.

Ella le conto su problema. Le explico que su hija estaba muriendo, pero que al estar orando, el Senor claramente le dijo que fuera a buscar a los Misioneros de Jesus a ese lugar.. Monsenor, por su parte, no recordaba que estabamos trabajando; le aseguro que no estabamos ahi, pero ella insistio: "Dios me dijo que ellos estaban aqui".

El no queria discutir con ella, deseando que se fuera tranquila. La invito a conocer el Centro Catolico Carismatico. Fue asi que le mostro la casa de retiro, la capilla, la cafeteria y las oficinas. Luego de mostrarle todos esos lugares, la condujo al salon utilizado en la asambea que, para sorpresa del obispo, tenia la luz encendida. Al abrir la puerta nos encontro alli.

Ella corrio hacia nosotros, sin advertir que estabamos muy cansados, luego de ardua jornada. Tambien nos relato lo que estaba ocurriendo, incluyendo la parte en que Dios le dijo que fuera a buscarnos. El obispo, al vernos fatigados trato de intervenir, y le sugirio dejar el asunto para el dia siguiente. Ella se dio vuelta y dijo: "Monsenor, Dios me dijo ahora". Nosotros sabiamos que no podiamos ganar la discusion, por la conviccion que tenia la senora; entonces decidimos ir con ella.

Fuimos un grupo al hospita Montefiore. Cuando llegamos alli nos encontramos con otro inconveniente: el hoarrio de visitas habia concluidoy, salvo familiares, nadie estaba autorizado a entrar. Entonces la mujer converso a solas en una esquina con el hombre de seguridad. Ignoro lo que ella le dijo al hombre, pero si es que le hablo del modo que lo hizo con el obispo y conmigo, no tenia ninguna duda que nos dejaria entrar. Asi fue.

Ingresamos a terapia intensiva de ninos. Observe las diferentes habitaciones, con muchas camas con pequenos por todas partes, en estado grave. Incluso, uno de ellos, estaba muriendo de Sida por haber nacido con esa enfermedad. Seguimos caminando hasta que llegamos a un lugar donde alrededor de una cama habian muchas personas en movimiento. Aproximadamente nueve personas, entre medicos y enfermeras, daban vueltas en torno de ella. La hermana se dirigio a ese lugar con prisa. Al verla, uno de los medicos fue hacia ella y la impidio avanzar, igual que lo hizo conmigo. Pronuncio las siguientes palabras: "Senora, no puede avanzar. Su hija sufrio una nueva crisis y acaba de morir".

Esa mujer estaba creyendo en algo firmemente. En lugar de llamar a su esposo o a algun miembro de su familia, se subio a un taxi, y nos fue a buscar con la esperanza de que Dios pudiera obrar en su hija. A pesar de ello, cuando llego al hospital el medico le comunico que su hija habia muerto. La senora bajo la cabeza y dijo: "Gracias doctor por todo lo que ustedes han hecho. Ahora quiero que Dios obre en mi hija".

Aquel medico, al escuchar sus palabras sonrio y dijo textualmente: "Esta bien, no hay ningun problema". Luego, en tono de burla, repitio al resto del personal las palabras pronunciadas por la senora. Es decir: "que su Dios iba a obrar en su hija", mientras los miro haciendo una mueca. No pude dejar de pensar en aquel pasaje que describe la Biblia en el que, previamente a que Jesus resucitara a la hija de Jairo, la gente se burlo de el (Mc 5, 35-43).

Me acerque a la camila donde estaba el cuerpo sin vida de la nina. Se encontraba banada en sangre, pero aun no le habian quitado los aparatos. Se respiraba muerte en todo el ambiente. La maquina me la ensenaba con una raya plana, horizontal y sin movimiento: The flat line (la linea muerta). Mis oidos tambien escuchaban muerte el tipico silbido de las maquinas cuando el corazon dejo de latir, era continuo y persistente.

La mama de la pequna fallecida me dijo: "Hermano Neil, vamos a ahcer lo que Dios nos encomendo". Fue asi que me dio la orden de imponer las manos. Yo, por mi parte, no deje de admirar en ningun momento la fe increible de esa mujer. Mirandola, fui dirigiendo mis manos hacia el cuerpo de esa nina. Al posarlas sobre su pecho, ore, y termine mi plegaria con la frase: !En el nombre de Jesus!. En ese instante, aquel cuerpo sin vida entro en convulsion. La linea de la muerte empezo a moverse y el ruido de la muerte empezo a modificarse ante la mirada estupefacta de enfermeras y doctores.

Dios toco con su presencia tambien aquel personal medico que estaban alli, lleno de dudas y burlandose, convirtiendolos en hombres de fe. A tal punto fueron transformados por lo que ocurrio esa noche que hasta el dia de hoy nos siguen invitando para que demos una clase de "Sanidad Divina" a estudiantes de medicina.

Dios, no solo levanto a la nina, no solo la sano de la leucemia, no solo toco a aquellos hombres, sino que en el trancurso de la semana siguiente todos los ninos internados en terapia intensiva fueron dados de alta, entre los que se encontraba el pequeno con sida. Ellos quedaron sanos par la honra de Dios.

Gloria a Dios!!

Amadisimo hermano (a):

Repite junto a mi estas palabras:
Senor, creo en ti; Senor, creo en ti; Senor, creo en ti.
Creo que eres el dador de vida. Creo que eres mi Salvador.
Creo que tu eres la resurrecion y la Vida. Ayudame a mantenerme firme en lo que estoy creyendo.
"El que cre en mi hara las mismas obras que yo hago y, como ahora voy al Padre, las hara aun mayores. Todo lo que pidan en mi Nombre lo hare, de manera que el Padre sea glorificado en su Hijo. Y tambien hare lo que me pidan invocando mi nombre". Puedes encontrar estas palabras en San Juan, 14, 12-14

Amen.

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