Hola, buenos dias a todos y excelente inicio de semana, el sabado pasado fue un dia muy padre la vdd, tuve la opotunidad de visitar el Museo de Historia, donde habia una exposicion que se llama Misticismo Franciscano, la cual esta en la ciudad debido al forum de las Culturas, hasta ahi todo bien. Bueno estos oleos, en su mayoria son de finales del siglo XVII y inicios del XVIII, la realidad plasmada en estas imagenes es algo asombroso, hay unas que transmiten un dolor inmenso. Una imagen fue la que mas me llamo la atencion, estan en el calvario, Jesus al centro crucificado, los dos ladrones a los lados, Maria de pie Magdalena incada junto con Simon tocando la cruz de Jesus llorando. Lo que me dio mucha curiosidad fue lo que veia en Maria, ya que tenia una daga en su corazon, la vdd se veia una cierta tristeza en su rostro, lo peor es que aun asi yo me preguntaba por que?? esta reflexion que encontre hoy es una breve explicacion de algo que deberiamos tomar en cuenta, Maria sufrio muchisimo por nosotros y aun cuando podia negarse cuando le dijeron vas a dar a luz al hijo de Dios, ella aceptó, aun cuando no tendria una vida facil.
Bueno ya dejo el rollo para que mediten la Reflexion. La vdd no soy muy bueno para esto, espero que la reflexion les deje un poco mas claro lo que queria expresar. Cuidense Mucho y los veo pronto. Que Dios los acompañe siempre y los guie por buen camino, y cuando el Espiritu Santo les hable, no digan por que yo? digan si señor con mucho gusto.
María te ofrece al Hijo de Dios
http://es.catholic.net/meditaciondehoy/
Meditaciones del mes de Mayo. Cuarto Misterio de Gozo. Presentación del Niño Jesús en el templo
María te ofrece al Hijo de Dios
1- En aquel templo se habían ofrecido muchos animales, en particular abundantes corderos. Muy poco valían- aquel día una joven madre ofrecía un par de tórtolas con una mano y con la otra y con el corazón ofrecía la ofrenda mejor, salida de sus purísimas entrañas, al Hijo de Dios envuelto en la carne del hijo del hombre. El templo se había hecho para esta ofrenda única. El Padre la aceptó totalmente satisfecho. Tomó aquel puñadito de carne de manos de María diciendo. Este es mi Hijo muy amado en quien tengo todas mis complacencias. ¡Gracias, María! ¡Gracias, Hijo mío”. Acepto la ofrenda, acepto el Cordero sin mancha”.
Nadie supo, nadie vio salvo dos privilegiados testigos, Ana y Simeón, la singularidad del momento y la grandeza de la ofrenda. Y siguió la fila de animales ofrecidos sin importancia.
Todo lo que tenga valor en el futuro solo lo tendrá si va unido a aquella ofrenda. Cuando el sacerdote eleva en la misa el cáliz y la hostia consagrados repite el gesto de María en aquella mañana: Por Cristo, Con Él y en Él, a Ti, Dios Padre Omnipotente todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
2- Como en todo sacrificio aparece el cuchillo que se clava y la sangre que brota. Ese cuchillo se clavó ya un poco en el alma de María. Se clavaría hasta la empuñadura en el Calvario, atravesando el corazón de una virgen y una madre. Y se convertiría en cinco cuchillos, para las dos manos, para los dos pies. Y si algo de vida quedaba, para matarla del todo hundiéndose en el corazón. El Calvario era el monte del sacrificio: del sacrificio de la segunda Eva. Ahí murió casi del todo María. Y del segundo Adán: totalmente muerto.
3- Nuestra presentación en el templo:
Fue en el bautismo. Éramos niños, pero no inocentes. El bisturí extrajo el pecado original. Morimos al pecado para vivir para Dios. Quedamos señalados con el signo de Cristo: cristianos. Por eso nuestra ofrenda fue agradable al Padre. Lo que debemos hacer en la vida es vivir como cristianos y morir como cristianos, para reinar con Cristo por toda la eternidad. Nuestra señal cristiana es la que nos vuelve aceptos al Padre y nos devuelve la imagen y semejanza de Dios, que es la cruz de Jesucristo. Como religiosos resaltamos esa cruz en rojo, en sangre y sacrificio.
4- En el Calvario corrió mucha sangre, sangre divina, y se rompieron las compuertas del amor del Padre y del amor de María. Tanto amor y tanto dolor con puedo hacerlos inútiles con la infidelidad total y la condenación. Todos los condenados gritan a Dios: “Moriste por mí de sobra”. Esta es la blasfemia más horrible. Y gritan a María: Tu dolor fue para nada” ¿Cómo gritar ese insulto a María?
lunes, 7 de mayo de 2007
Reflexion
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